Cuidado de los pezones para las mamás lactantes

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Todas sabemos que la lactancia ofrece un sinfín de beneficios para ti y tu bebé, pero la realidad para muchas mamás es que no es una experiencia fácil. Puede ser particularmente dura para tus pezones. La enfermera neonatal y consultora de lactancia Sioned Hilton, nos comparte sus consejos de cuidado de los pezones para ayudar a mantener controlada la molestia y el dolor.

«La lactancia no debería doler» es un mantra que suelen escuchar las madres primerizas. Pero muchas de ellas descubren una realidad bastante diferente durante los primeros días.

Para empezar, durante el embarazo, los pezones de la mayoría de las mujeres aumentan de tamaño y están más sensibles. Y cuando tu recién nacido empieza a alimentarse con ellos crea presión y succión, lo cual es una novedad para tus pezones (bueno, en realidad, solo si eres madre por primera vez).

Además, puede que las tomas sean largas, de hasta una hora, y que tu bebé se puegue hasta 13 veces en los primeros días. La combinación de succión, presión y saliva puede provocar dolor en los pezones.

Piensa en la irritación y las grietas que pueden sufrir los labios a causa del viento o el sol. Cuanto más los humedeces con la lengua, más se secan y se dañan; así que los hidratas para aliviar el dolor y protegerlos, ayudando de este modo a que se curen. Sucede lo mismo con tus pezones.

No obstante, el dolor no debería durar mucho tiempo, ya que tanto tú como tu bebé se irán acostumbrando a la lactancia durante las primeras dos semanas. Tratar estos problemas cuanto antes es fundamental para evitar complicaciones posteriores. Por lo tanto, si tus pezones se agrietan, empiezan a sangrar o te duelen mucho, acude lo antes posible a un especialista o consultora de lactancia.

Prevenir siempre es mejor que curar, así que aprovecha los consejos a continuación.

  1. Comprueba el agarre del bebé. La clave para una lactancia sin dolor es un buen agarre. Cuando tu bebé esté intentando agarrarse, dirige tu pezón hacia su paladar. Esto le debe ayudar a agarrarse al pezón, así como a la parte inferior de la areola (el círculo de piel más oscura que rodea el pezón). Si el bebé tiene en la boca el pezón y parte del tejido del pecho, podrá alimentarse correctamente. Deja que un especialista o una consultora de lactancia compruebe el agarre del bebé durante los primeros días. Te aconsejarán sobre cómo resolver cualquier problema que puedas tener y también pueden sugerir posiciones de lactancia alternativas que te ayuden a alimentar a tu bebé del modo más indoloro posible.
  2. La anquiloglosia es un trastorno que padecen entre el 4% y el 11% de los recién nacidos. Se da cuando la tira de piel que fija la lengua a la parte inferior de la boca (frenillo lingual) es demasiado corta. Un bebé con anquiloglosia no podrá abrir la boca lo suficiente para agarrar todo el pecho necesario durante la toma y, probablemente, su lengua no cubrirá su encía inferior al succionar. Esto puede provocar pezones doloridos en tu caso y frustración para el bebé. Un profesional sanitario, un especialista o una consultora de lactancia deberán evaluar a tu bebé para confirmar si padece anquiloglosia. Si fuera necesario, este trastorno se puede tratar con un sencillo procedimiento denominado frenotomía. Esta intervención, realizada por un profesional sanitario, no suele requerir anestesia y puede ayudar a solucionar los problemas de lactancia de forma inmediata. Existe también un trastorno similar, aunque menos frecuente, denominado frenillo labial, en el que el frenillo que une el labio superior a la encía superior es demasiado corto. Estos dos trastornos no siempre se detectan en las comprobaciones neonatales, así que si crees que esto es lo que te causa dolor en los pezones, busca asesoramiento de forma inmediata.
  3. Consejos para el cuidado de los pezones durante la lactancia
  •  Lávate los pechos únicamente con agua cuando te bañes o te duches. Las pequeñas protuberancias (glándulas de Montgomery) de la areola producen un aceite que hidrata y protege los pezones. Los jabones y geles de ducha pueden eliminar este aceite natural, lo que provoca sequedad e irritación.
  • Deja que los pezones se sequen al aire o frótalos suavemente con una toalla. Antes se les decía a las mujeres que debían frotarse los pezones para endurecerlos, pero esta práctica ya no se recomienda... ¡afortunadamente!
  • No es necesario limpiar los pechos ni los pezones antes de dar el pecho. De hecho, las bacterias presentes en la superficie del pecho pueden ayudar a desarrollar el microbioma intestinal de tu bebé.
  • La leche materna fresca puede ayudar a sanar los pezones dañados, así que intenta realizar un masaje con unas gotas de leche antes y después de las tomas.
  • Cambia los discos absorbentes con frecuencia si se humedecen para reducir el riesgo de infecciones por hongos o bacterias, como la candidiasis.
  • No aumentes el tiempo entre tomas para que tus pezones «descansen». Tu bebé necesita alimentarse a demanda para mantenerse sano y crecer adecuadamente. Recuerda que las tomas frecuentes te permiten generar y mantener el suministro de leche, así que sigue alimentándole a pesar del dolor. 
      4. Productos útiles para el cuidado de los pezones
  •  La crema de lanolina es un producto natural obtenido de la lana de las ovejas. Hidrata y fomenta la curación de los pezones. Es inocua para tu bebé, por lo que no es necesario que retires la lanolina antes de dar el pecho.
  • Puedes colocar los pads hidrogel sobre los pezones doloridos para aliviar el dolor al instante y crear las condiciones ideales para su curación. Lo ideal es guardarlos en el refrigerador para mantenerlos fríos.
  • Los protectores de pezones se colocan en el interior del sujetador. Son perfectos para evitar el roce de la ropa contra los pezones doloridos y cuentan con unos orificios para dejar pasar el aire hasta los pezones y facilitar así su curación.
  • Los brasieres de lactancia deben ser hechos de un material transpirable, como el algodón, o con un tejido que se seque rápidamente y aleje la humedad sobrante de los pezones dañados.
  • Las pezonerasson unas cubiertas de silicona que se colocan sobre los pezones y que cuentan con unos pequeños orificios que permiten el flujo de la leche materna cuando das el pecho. Protegen la piel y pueden dar a los bebés que no se agarran correctamente algo más firme a lo que agarrarse. En general, las pezoneras deben considerarse una solución a corto plazo. Si surgen problemas o experimentas dolor, acude a tu especialista o consultora de lactancia.
  1. Cuándo debes buscar ayuda médica. Una vez que el bebé y los pezones están habituados a la lactancia, lo cierto es que no debería doler. Recuerda que la principal causa de los pezones doloridos es una colocación/agarre deficiente. Si un experto en lactancia no ha sido capaz de solucionar el dolor en los pezones, prueba con otros. Si el dolor en los pezones persiste o si notas síntomas extraños, acude a un especialista o consultora de lactancia. La presencia de puntos blancos o grietas en los pezones puede ser un síntoma de candidiasis; unos pezones blanquecinos o azulados se pueden deber a un problema circulatorio, como la enfermedad de Raynaud (vasoespasmos), y la presencia de pus o enrojecimientos con picor son signos de infección.

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